Mi guerra

Siento que el alma abandonó mi cuerpo, que el espíritu salió a divagar y mientras tanto, me entrego a la pereza que se posa sobre mí con la fuerza del plomo y no permite que me mueva, que piense, que goce. Me acorrala.

Duele el instinto agotado, la sonrisa fingida, la media luz... la media vida.

La oficina acaudalada, la gente, el teléfono, los niños ¡cuántos niños! Y los pensamientos se agolpan fuertemente, uno tras otro, sin dejarme escucharlos, resolverlos, cuestionarlos. Estallan en las paredes de mí ser y duelen y revientan de continuo.

No tengo fuerza ni para andar... y el corazón. El corazón se estremece y me grita su necesidad y deseo cuidarlo pero es más fuerte la oscuridad.

La televisión, los videojuegos, la computadora y su voz... Su voz me reclama, me estruja, me flagela, me adormece, me cansa, me quiere, me harta.

La luz, el sol, el cielo, las nubes, yo. Yo que me arrastro entre los vivos. Yo que me despojo del antifaz. Yo que busco nuevos bríos. Yo que no quiero vivir más. Yo que anhelo el silencio. Yo que habito el muladar. Yo que quiero retenerte. Yo que ya no se cómo amar.

Y la vida se vierte cada día sobre mí y traiciono mi mente fingiendo vivir. Y llueve otra vez y mis heridas no se curan. Y sangro y me desangro y los latidos continúan.

La quietud de la noche me alegra de momentos, la luz de la luna refleja en mi ventana. Mis brazos abiertos se intimidan y se guardan. Mis ojos se cierran, mis oídos te llaman, mis labios se sellan. Mi mente perdura.

Por Tanya Ventura

A veces hace falta morir

En medio de la inmensidad del océano se encuentra ella, las olas cubren la totalidad de su ser y aun así, parece segura. Luce viva. Tal vez recuerda la calidez del vientre en el que se formó. No se inmuta, no se mueve, sus facciones están en quietud.

Arboles caen tras la ventana, el reloj me atormenta y el tiempo no avanza y ella aun ahí, purificando su cuerpo con el oleaje salado. Yo estática, como poseída por medusa, sin poder ordenar mis pensamientos, sin encontrar explicación en sus actos. Absorta en su imagen divina.

Las nubes se alejan, la imagen se eleva, se cristaliza, se disipa, se va…

Escribo versos, cartas, reflexiones y temo perder las palabras, que las letras cambien su lugar, que el orden se desordene, que las ideas se alejen, que me abandonen, que no pueda expresarme más.

Y llegas tú, con tus brazos vigorosos, me acorralas en tu virilidad, me tomas, me posees y no respondo, me pierdo, lo permito. Líneas sin sentido nos rodean mientras me entrego. No lo comprendo, veo símbolos pasar ante mis ojos y los cierro y los aprieto y los obligo a permanecer así. Escucho tu éxtasis y despierto.

Veo tu sendero cuando te alejas, olvidaste dejarme completa, mi alma se fue entre tus brazos y ahora camino como un ser inanimado sin avanzar.

Llévate mi ser, pero no en pedazos, llévame completa o devuelve el alma que me pertenece, llévate mi mente, sus imágenes, sus perversiones, sus miedos que me limitan, llévate el dolor, los recuerdos tristes y entiérralos contigo en otro continente.

Llévate tus manos fuertes y delicadas, tu poesía, tu voz, tu sarcasmo, tus ojos reflejando mi imagen y deja mi ser intacto ¡a veces hace falta morir!

Otra vez la ventana, otra vez ella en medio del mar, otra vez temo perderme y reitero que a veces hace falta morir.

Camina desnuda, altiva, con decisión y tan viva, avanza hacia mí, se acerca, me penetra y se queda dentro. Un alma nueva me pertenece. Y vuelvo y quiero y sueño y deseo y escribo y otra vez vuelvo a vivir.

Por Tanya Ventura.

Agonizando la Vida

Agonizando la Vida

Chapoteando en el mar de los recuerdos se encontraba Eugenia, sintiéndose toda etérea, frágil, vulnerable, deseando desaparecer de su cuerpo o dejar de vivir a través de él.

Medio frasco de pastillas controladas la llevarían al descanso que tanto necesitaba…

Al cerrar los ojos se vio en medio de un inmenso jardín, cubierto de rosas blancas y decidió correr, tan rápido como le era posible, a contra luz, sintiendo la ligereza de su cuerpo, casi podía volar, experimentado esa sensación de libertad.

Luego de un tramo largo el cuerpo le dolió, se detuvo y al bajar su rostro noto que las espinas habían rasgado su piel, al volver la vista, las flores tras ella lucían marchitas y Eugenia solo pudo llorar.

Corrió con mayor velocidad, pensando que si las flores no la sentían podrían vivir, pero su cuerpo no resistía, la muerte de las rosas la alcanzaba en el mismo instante en que las tocaba, corrió y grito y aulló y su piel se exponía abierta, sangrante, se detuvo impotente, sin aliento ni esperanza.

Una voz del mas allá o tal vez desde lo mas profundo de su ser la cuestiona ¿Qué te duele?

¡TODA YO! ¡Me duelo toda yo! Y llora como niña, con el sentimiento incontrolable de haber perdido una importante batalla, de la cual pénde la vida misma.

¿Qué hice para llegar aquí? ¿Qué hice para dolerme así?

En el hospital, un grupo de médicos lucha por salvarle la vida, sus hijas aterradas en casa de la abuela, prometen en oraciones no volverse a portar mal.

Eugenia llora en medio del jardín marchito, con rosas secas y espinas largas, con la piel viva y el espíritu muerto, con pellejos  colgantes y el alma agonizante, con la carne sangrante y fiebre de olvido, con el cuerpo en pedazos y el amor a retazos, con la vida y la muerte en cada mano.

Y llora y se desgarra el corazón entre gritos de terror y la luz tan lejana minimiza su entrada y Eugenia no deja de llorar.

¿Donde se sufre más?, se pregunta ¿En la vida o en la agonía? ¿En la apariencia o en la esperanza? ¿En la noche o en el día? ¿En mi vida o en la tuya?

Cierra los ojos y escucha el silencio. El cuerpo se expande y se entrega a la experiencia, ya no llora, ya no duele, ya no anhela, ya no quiere…

Por Tanya Ventura.

El cuadro perfecto

A los hombres de mi vida


Nunca he sido una objetiva critica de arte, pero últimamente he pensado mucho en cual será el cuadro perfecto, el libro mas vendido, el poema mas hermoso, la escultura mas famosa, la fotografía mas tierna.


Conforme avanzo en mis estudios literarios, estas dudas surgen en las clases, pues deseo aprovechar la sabiduría y experiencia de los maestros que viven a través del arte y comparten su pasión con los alumnos, que como yo, sentimos emociones, sin conocer los fundamentos de nuestra admiración a todos los autores de obras que nos genera una vibración corporal externa e interna.


Ayer, por la mañana una de mis maestras nos cuestionaba sobre el invocar, evocar y provocar de la poesía, me impresiona lo profundo que puede ser un autor en sus textos y en lo que el lector puede llegar a experimentar. En el camino a casa reflexione sobre el tema, algunos textos que me han hecho llorar y lo mucho que deseo llegar a lograrlo en mis lectores.


Por la tarde, después de una semana de excesivo trabajo, cumplimos la promesa que mi esposo realizó a nuestros hijos, tuvimos un paseo familiar. El lugar elegido por los niños, siempre es de estilo similar, ruidoso, poco iluminado y lleno de juegos para todas las edades, mentiría si no reconozco que las carreras de autos en la pista o en las “máquinitas” no me divierten.


Existe también un pequeño parque de golf, el cual no me gusta tanto, porque la luz negra, no solo ilumina el ambiente “Holiwoodesco” con el que se recorre de los Angeles a Arizona entre los nueve hoyos que se deben jugar, sino que también delata mis uñas de acrílico,que parecen luciérnagas blancas en cada uno de mis dedos, sin mencionar que el recorrido con dos niños de 3 y 5 años, acompañados de un palo y una pequeña bola de golf, suele ser lento.


Decidí sentarme en el borde que rodea una especie de volcán y observe a mi esposo tan alto, amoroso, seguro de sí mismo, ayudar a cada uno de nuestros hijos, con una paciencia inmaculada, festejando los “hoyos” logrados, guiándolos para tomar el palo y la postura de sus pies antes del tiro, luego les recomendó no hacer el último hoyo, pues terminaría el juego, así que los convenció y volvió a la primera marca, mis uñas pasaron a un segundo o tal vez tercer plano, pues me sentí completamente extasiada, al ver a mis tres hombres, jugar y reírse tanto.


Pensé en el futuro, en sus posibles éxitos y fracasos, pues conozco sus áreas sensibles, pero sin duda, las fortalezas son mayores.


Ahí entendí mis dudas sobre el arte, como puede un lugar iluminado por colores florecentes, ser ante mis ojos “el cuadro perfecto”,definitivamente no me siento competente para juzgar obras de arte, pero esta imagen, es sin duda, la que mas emociones ha generado en mi vida, comprendí las palabras de otra maestra, que decía que siempre imaginó su vida como una fotografía que incluyera: “Un papá, una mamá, los hijitos, un perro y un pastel en el horno” y aunque no es una maestra artista, son las palabras de mi madre, las que llegaron a mi mente,mostrándome lo afortunada que soy y lo consentida que me tiene el Creador.


En mi cuadro perfecto, la imagen refleja los brazos fuertes y protectores de Javier, la inteligencia y timidez de Ángel y la alegría y extroversión de Axel y por supuesto mi amor, inundando cada rincón de su vida, envolviéndonos en una misma unidad.




Una cita mas

La primera cita a solas...


Tú:

Habitación oscura

Pretexto: La cruda.


Yo

Reprimiendo mi deseo por ti

Pretexto: Falta de tiempo.


Mi teléfono suena, una voz casi desconocida pregunta por mi, me dices que estas en la ciudad, que quieres verme. Me enloquece la idea, pues nuestras platicas se reducen a un par de lineas a través de Internet, en las escasas ocasiones que coincidimos. Invento un pretexto en la oficina,debo salir inmediatamente, mi jefe me condiciona para llegar a la junta del consejo directivo, en menos de dos horas, además de decorar sus bigotes con la boca fruncida que lo caracteriza.


Subo a mi auto, el corazón me traiciona con la velocidad de sus latidos, siento que atraviesa mi ropa y sobre sale del cuerpo. Pienso en tus labios, en tus ojos que siempre lucen poco abiertos y en besarte antes de que regreses a tu lejana ciudad.


La dirección entre mi oficina y tu hotel me parece eterna, nunca había visto tantos autos,nunca antes los semáforos habían demorado tanto en cambiar de rojo a verde y tan poco de amarillo a rojo y para no perder la costumbre me perdí buscando la calle.


Finalmente lo logro, tu habitación está en el tercer piso, tu aquí a unos cuantos pasos y yo con tan poco tiempo para ofrecerte. Abres la puerta tras mi llamado, y estas frente a mi, te saludo sin mucho afán, un beso en la mejilla que mas bien se entrega al aire, caminas en la penumbra, yo atrás de ti busco el interruptor y al encontrarlo enciendo la luz -No, por favor- dices -estoy crudo y no soporto la luz, tus ojos se adaptaran- dices mientras te sientas a mi lado y yo siento el impulso de abalanzarme sobre ti, de hecho, en mi mente la imagen era precisa, yo con la seguridad de mi femineidad, de mi sexapeal, besándote, enloqueciéndote y hasta intimidándote, con mi lengua recorriendo tu torso, con tus manos en mis senos, pero en lugar de eso, tartamudeo, dije cosas sin sentido, ni siquiera fui capaz de escucharte con claridad:


¿cuanto me amas? Escuché de tus labios, - no te amo- respondí torpemente

¡cuéntame mas! Era lo que habías dicho


¿Cuando llegaste? Pregunté

Ayer, en la tarde. Dijiste

¿porque no me llamaste ayer?

Me encontré con Elisa y otros amigos.


Claro, me olvide de Elisa. La chica por la cual me rechazaste hace meses, cuando me atreví a confesarte que me gustabas y que por cierto, se encargo de informarnos a todos los que te conocemos que no te corresponde.


Y ¿como esta?, hace tiempo no la veo

Bien, respondes, luego acercas tu rostro al mio, nuestros labios se unen, pero no embonan, están resecos, estoy tensa, ya ni siquiera recuerdo como se besa en los labios, no puedo liberarme, te imagino con ella platicando,bromeando, intercambiando poemas mientras que yo, ni siquiera sabia que estabas en la ciudad y ademas me llamas en horario de trabajo en el momento mas inoportuno para la empresa, en fin, ya estoy aquí, muerdes mis labios y sigo resistiéndome,

suena mi movil, me levanto sobresaltada, agradecida por la interrupción, no quiero ese tipo de besos entre nosotros, no quiero que te vayas con esa imagen reprimida de mi.


Bueno... contestó. Mi jefe me pregunta sobre unos datos de la presentación, que iniciará en 40 minutos y en la que debo estar puntualmente.


Te pones de pie tras de mi, me abrazas con firmeza, mi jefe habla con entusiasmo, no soy capaz de seguirle escuchando, cuando tus labios me besan el cuello y una de tus manos acaricia mi rostro, mientras la otra se esconde bajo mi blusa. Cuelgo y siento tu virilidad en mis glúteos, me retiro, sigo reprimiendo mis ganas.


Me siento en la cama y cuando te recuestas en mis piernas, empiezo a relajarme, hablas sobre proyectos laborales y cosas que debes hacer, yo acaricio tu espalda con ambas manos y recorro cada espacio, deseando tatuarte mis huellas,queriendo estar abajo de ti, cubiertos por la desnudez de piel contra piel, el calor de tu aliento rebota en mi pantalón y vuelvo a fantasear imaginandote entre mis piernas.


Me tengo que ir -te digo- ¿cuandote volveré a ver?

No lo se, ya sabes que se me complica venir

¿No puedes quedarte? Salgo mas tarde de mi trabajo y podría volver...

Lo siento, de verdad no puedo

Entiendo, espero no arrepentirme de ser tan mocha

(Sonríes) -yo me arrepiento, de no haberte buscado ayer-


Me besas dulcemente, tan solo rozando mis labios, te abrazo y en ese preciso momento empieza el arrepentimiento.


Bueno, me voy nos vemos pronto

Chao.




Atardecer violeta

Eterno es el tiempo ante la ausencia de actividad en esta fría y acaudalada oficina, pienso en las sábanas blancas y cálidas que envuelven y protegen mi santuario de descanso, como deseo que cubran mi ser y me permitan transportarme a mi parque encantado de atardecer violeta y unicornios alados a mi alrededor, donde mi imaginación recorre senderos indescriptibles de belleza, donde la seguridad me envuelve y la libertad me acompaña.

Ese inmenso parque encantado que solo pertenece a mi y comparto con los unicornios que vuelan, donde no hay antifaces, mascaras, ni imágenes vanas que mantener, donde el césped tiene la temperatura perfecta para andar con pies descalzos y las cintas de mi vestido vuelan al viento desatadas.

Mi rostro con la sonrisa de infante, de niña sin miedo que avanza a paso firme, sintiéndose totalmente protegida por su entorno colorido y el atardecer color violeta que de vez en vez cuenta con las alas de su alma que vuelan mas alto que los mismos unicornios alados a donde no existen los años y mucho menos los daños.

¡Mamá! Escucho la hermosa y perfecta voz de mi Ángel, vuelvo a la realidad e invito a mis descendientes a crear su propio parque encantado.

Por Tanya Ventura

Sobreviviente del ayer

Un catalán escribió “No seas hijo del pasado, mejor se padre del porvenir”. Les pedí a mis alumnos que descifraran esta frase con todos los significados que pudieran otorgarle.


En el camino a casa pensé en el consuelo que busco para mi misma al solicitar esta tarea. Evadir mis conversaciones internas para justificar mis constantes encuentros con el pasado que atormentan mi presente en una expresión de victimismo.


Yo se que la felicidad depende de mi, solo que al no poder expresarla,culpo al pasado y justifico el dolor del alma. Reconozco mis bendiciones y las agradezco cada día, enseño a mis hijos a reconocer su valor individual y que aprendan a ser agradecidos. Deseo que vivan enplenitud. Existe tanta incongruencia en mi vida.


Veo mi brillo desvanecerse ante seres luminosos y vuelvo a la posturade “no merecer”. Mis actitudes se vuelven ásperas y rígidas como armadura que me protege y el dolor se intensifica.


He leído, he asistido a cursos, que me enseñaron a no tomar las cosasde manera personal y aceptar que solo de mí depende recibir o negar regalos, simplemente dejarlos en manos de sus dueños. En la practica esto es mas difícil que en teoría.


Sé del veneno emocional que algunos aprendemos a recibir, otros como yo, a generar y al final el dolor se intensifica.


Sobrevivo en esta jungla con el mismo ritmo de vida, al ver la extensión de la que provengo, siento la decepción, luego la culpa, el juicio o perjuicio y por ultimo me flagelo, para continuar sintiendo mi enorme nudo en la garganta, como un miembro mas de mi cuerpo, como parte de mi ser.


Pienso en el mar y sueño con purificarme bajo sus olas saladas, donde la espuma reviente en mi cuerpo el intenso dolor, las lágrimas y el miedo. La imagen lastimera me hace llorar otra vez.


Luego espero impaciente la oscuridad, el silencio de la noche y contemplo el panorama desde el balcón, tan pequeña, para este pesar, en esta inmensidad y yo cargándolo como una madre aferrada a su bebé.


Entro a mi parque encantado de atardecer violeta, ese que me hace sentir como niña abrazando a su madre, admirando su fortaleza,construyendo mis expectativas de seguridad, de protección.


Vuelo sobre mis unicornios alados, el de cabello azul, es mi favorito y me pierdo en un confín que trazo en mi mente, que me permite escapar de la realidad, aunque sea a ratos. Mi ventana sideral, un mundo que nadie puede tocar.


Me se sobreviviente, pero con tantos recuerdos como un soldado llegado vencedor de la guerra, con memorias que cambiaron su existencia.


¿Vale la pena? Tengo el poder de averiguarlo, tengo el compromiso moral con mis descendientes la razón para levantarme y convertir la sobrevivencia, en vida.

Por Tanya Ventura

La Luz de mi Sol

No mas dolor, añoro y tormento
requiero del sol en este momento

Con el deseo ferviente de verte
con la húmeda intención de tenerte

Exponerme a tu luz por largas horas
extasiarme de ti hasta la deshonra

Vibrar en la vida bajo tus rayos
y sentir tu calor aún cuando callo

No mas dolor y recuerdos de antaño
requiero del sol y su día castaño.

Por Tanya Ventura.


¿Cómo evitar?

¿Cómo evitar que las noches frías se penetren en mi cuerpo hasta tocar el alma?,

¿Cómo evitar la dificultad de levantarse, cuando en el suelo permanezco?

¿Cómo evitar la soledad, cuando vuelvo la vista y encuentro nada?

¿Cómo evitar el llanto, si yo misma estoy compuesta de lágrimas?

¿Cómo evitar el dolor, si habito la depresión?

Por Tanya Ventura

¿Que pretendo no saber?

"¿Qué pretendes no saber?" es una frase que escuche hasta el cansancio en el curso de Desafio. Al terminar dos de tres fases, estaba segura que ante cualquier situación dificil, planteandome esta pregunta encontraria la solucion a mi inquietud. Despues de todo siempre sabemos las posibles consecuencias de nuestros actos.

¿qué te duele? Toda yo... me duelo toda yo

Pensamientos, acciones y resultados. Sabemos lo que genera cada uno de estos conceptos, sin embargo, nos empeñamos en ignorar o finjir que no sabemos las consecuencias, como si esto pudiera cambiar el desenlace que muy dentro de cada quien se origina. Escondiendo un silencio bajo la almohada no se obtiene mas que dolor.

No podemos permitir que absolutamente nadie amedrente nuestra vida sin nuestro consentimiento, depende de la individualidad y el libre albedrio al que tenemos derecho.

La musica de anoche fue terapeutica, los pianos, el violin y la sutileza de su union, me hicieron vibrar no solo el cuerpo, sino tambien el alma y cada uno de mis sentidos, exigiendome a mi misma la libertad de vivir en plenitud. El llanto inminente ante la voz sublime de Consorocio y las historias de sus cantos, llenas de promesas sin cumplir.

Hoy vuelvo y decido nuevamente vivir feliz, en paz y rodeada de amor conciente de lo que se, y no de lo que pretendo no saber.

Por Tanya Ventura.

Entre la Luna y el Sol

El sol en exceso hace daño -discutía la Luna

esa es la razón por la te que te advertí que no te excedieras - contesto el sol


¿Cuál es el afán de querer estar juntos? si esta unión es imposible




El sol es bello atractivo, ilumina, proporciona calidez y da energía, sin embargo siempre huye, las nubes parecen aliarse a su escape. Luego se siente el ardor y el dolor.


Mientras que la luna decorando el cielo hace soñar, creer, idealizar, desear, siempre está pacifica, cambiando de imagen, protegiendo a sus luceros, velando por ellos.


¿Que hacemos juntos? Ni siquiera nos vemos de frente

Terminar con esta absurda y compleja relación, a la vez esto no es nada, ni siquiera relación,es mas lucha de poder, aumento de autoestima, ¿que es esto? Una guerra sin cuartel. Nada.


Yo tengo que ser ejemplo de luz ¡vaya mierda de la vida!

Convencionalismos sociales que me obligan a ser lo que no deseo, la pureza, la blancura, la perfección. En cuarto menguante simbolizo la sonrisa del cielo sin importar el malestar en que me encuentro.




Tu, embelleces el entorno con la luz única, potente, dominante y hasta maligna para luego esconderte tras la nube frondosa que exige la añoranza de tenerte, siempre tan miserablemente irresistible.


Y seguimos aquí, unidos por la espalda hasta la eternidad. ¡vaya mierda de la vida!


Espero purificar mi reflejo ante la marea salada, ya que ni siquiera tengo el poder de sumergir mis ganas en la profundidad del océano.Tan unida a ti, a tu luz, a tu calor, a mi dolor.


Por Tanya Ventura.


Ilusión

Cuando tu mirada profunda se posa en mi piel

no puedo evitar sentirme como una doncella de cristal,

de esas a las que hay que proteger.


Siento el calor con tu recorrido visual

como si una manta fugaz acariciara mi cuerpo

El deseo me consume y la sensación de abandonarme

a mis ganas, que a la vez, me asusta hasta la timidez.


Evito verte a los ojos

finjo que no me doy cuenta

y te saludo con la naturalidad

que amerita el frenesí.


No veas mis labios, te lo ruego

no seas explicito, te suplico

disimula frente al mundo

y ¡por DIOS! No me toques,

el roce de tus manos me hace daño.


Mientras sueño que me admiras

tu sonríes con mis amigos

y mi realidad se clarifica ante tu imagen lejana

¿Algún día te conoceré?



Por Tanya Ventura

Guardame

Guárdame en silencio, pero mantenme a tu lado

llevame contigo siempre en tu palpitar.


Con el pasar y pesar de los años

tu permaneces en mi con la misma intensidad,

con la calidez que refleja tu luz,

con la pureza de la luna,

con la inmensidad del océano.


Vivo el día lo mejor que puedo,

tu me enseñaste que las oportunidades

no se dejan escapar,

pero aun, deseo cerrar los ojos y

al abrirlos estar nuevamente a tu lado

y sigue siendo un deseo, todavía estas ausente.


Mis parpados cubren mis lagrimas

y sueño con el ayer

en el que te tenia siempre lejos

y ahora que no estas te siento aquí.

Ya no se que quiero

verte en la distancia pero verte

o soñar y sentirte a mi lado.

¿porque duele el amor?


Cuanta confusión en mis sentimientos

cuanto añoro tu presencia

me ahogaba en tu sed

y ahora en soledad

en la dulzura de encontrarte al cerrar mis ojos,

soñando que me guardas en tu corazón.


Por Tanya Ventura.


En el armario

Ella estaba casi lista para salir. Un vestido negro ajustado y corto, accesorios dorados, cabello ondulado, ya maquillada se inclino para abrochar sus zapatos. Mientras se incorporaba, su hombre la sorprende por la espalda, paso uno de sus brazos entre sus senos y ella escucha la agitación de su respiración en el lóbulo derecho de su oído. El baja sus manos y pierde una de ellas entre sus piernas, con la otra sujeta fuertemente su cadera.


Ella no quiere evitarlo, el elixir del placer se hacia presente. Su torso untado sobre su espalda. Ahí en el vestidor, frente al espejo, y sin ver el rostro de su oponente,se siente en llamas y finge sumisión.


El levanta el vestido de ella con decisión y embiste desde el primer intento.


Ella solo logra gemir, la respiración se agita y el sonido se fortalece. Él la toma de las manos,levanta sus brazos y la gira de frente hacia él. Sus ojos se funden en miradas ardientes, los labios se acercan buscando morderse y la faena continua, ahora frente a frente, con el vestido levantado y los zapatos puestos.


Como volcán en erupción,ella aparta el papel de sumisión para tumbarlo en la alfombra,con los pantalones en los tobillos, luego se sienta sobre él, con delicadeza, le acomoda los brazos bajo su cabeza y susurra – no me toques -, se arranca el vestido con esmero, la ropa interior estaba desacomodada y lentamente inicia el proceso seductor con la humedad de la lengua en el torso semi-descubierto bajo su camisa entre abierta. Al llegar por debajo de la cintura continuo absorta saboreando entre sus labios el placer de la rudeza masculina.


Cuando sintió, estar cerca de la cúspide, decidió volver hacia su propia satisfacción y rodeándolo con sus piernas, y movimientos rítmicos y firmes alcanzó el éxtasis que humedecía ya hasta un breve espacio de la incomoda plancha en el armario.


Terminan, se sonríen en complicidad. Al levantarse, empiezan a sentir las molestias que provocó el escenario, se visten, se besan y se disponen a salir del armario.

Por Erenda Luna

Deseos

Yace en la soledad de la cama con un deseo ardiente de ser poseída por un ser viril, fuerte y agresivo. Ante la ausencia de compañía,decide tocar su feminidad sobre su ropa interior, y la mente vaga aun confín de media luz donde unas manos gruesas la rodean por la espalda y acarician la parte alta de su entrepierna.

Al abrir los ojos, observa en el umbral de su habitación a un esclavo a su servicio, y decide exigir las caricias anheladas. Le ordena que se acueste. Se sienta sobre su sexo, y mientras le ata las manos en lo alto del respaldo, el vaivén de su cuerpo comienza a encontrar saciedad.

Aun con sus pantaletas ligeramente situados a la izquierda, sus gemidos aumentan el volumen, y sus ojos destacan desorbitados mientras el sirviente goza cada milímetrode la tibia piel que delinean las piernas femeninas, y que rodean con fuerza su cadera para asegurar estabilidad. En su movimiento se arquea cual serpiente sobre arena.

Se despoja de la ropa por completo para entregarse al placer. Intercambiando posiciones, goza sobre ella a un corpulento y masculino ser, que apenas le permite respirar. El temblor de su cuerpo se extrema hasta los dientes.

Con sus manos mojadas y el sudor que se mezcla entre los jugos corporales del placer, siente que su alma se vacía al tiempo que el éxtasis le permite recorrer un oleaje de ardor que inicia en sus extremidades y se consuma en el primer chakra.

Finalmente, abrió sus ojos, y con la respiración interrumpida infiere su realidad. La soledad yace en su cama, pero no sus ganas. Se levanta, entra a la ducha caliente que recorre su figura. Durante largos minutos acaricia con espuma su figura. Luego sale y se encuentra de frente con el espejo empañado y su imagen difuminada. Retira suavemente la toalla. La piel está completamente expuesta y nuevamente dispuesta. Al salir del vestidor continúa desnuda. Toma su celular y dice: “Por favor ven, te necesito un momento”.

Minutos más tarde, escucha que alguien toca la puerta. Se cubre ligeramente. Era la invitación anhelada. Ella recibe a una pareja en la puerta. Suelta la toalla que cubre su cuerpo y comienza a besar a su “mejor” amiga. Sin despegar los labios llegan a la alfombra de la sala. El intruso invitado se recarga en el sillón más amplio. Contempla la escena al tiempo que se afloja la corbata.

Por Erenda Luna


Viviendo en pecado

Ella portaba con orgullo cada uno de los pecados dictaminados como capitales, pero el más recurrente fue la ira a partir de que se enamoró de otro hombre, estando casada.

Al principio, se sintió sumamente culpable y frustrada. A pesar de que el prospecto no la volteaba a ver, ella soñaba cada noche que lo enamoraba, y despertaba por la mañana antes de consumar un beso. Eso le causaba rabia durante gran parte del día. ¡Tan cerca que estaba de sus labios!

Luego decidió dejar de sentirse infiel, pues no lo era, así es que se entregó con libertad a su pasión, en silencio. En su cabeza, las fantasías saturaban su vida con historias que solo ella se podía contar, y casi siempre terminaban junto al mar,ella con un vestido blanco dibujando su torneada silueta, el cabello suelto alborotado volando al viento, y él solamente vestía un pantalón negro arremangado a las rodillas. Destacaban sus rasgos más conspicuos: sus ardientes manos y sus ojos infantiles, tímidos y tiernos.

Conforme soñaba,sus días mejoraban. Vivía con más entusiasmo,pues sabía que la noche era enteramente de ella. Y al cerrar sus ojos, mientras hacia el amor con su pareja, soñaba con el barco que siempre, en su frecuente fantasía, la guiaba a su playa sobre la arena tibia con su amado.

Su esposo empezó a disfrutar la lujuria que ahora la tenía desatada. La chica anhelaba su oscura habitación y olvidarse de su fermentada vida. Se dejaba llevar, una y otra vez, con ritmo candente y continúo a su isla secreta, donde su locura la hacía sentir princesa y disfrutar el amor libre que la encadenaba a su ardiente imaginación.


Por Erenda Luna


Cóncavo y convexo

Al encontrarse de frente, el abrazo surgió como reflejo. Luego de breves segundos, el cuerpo parecía estorbar. No hacían falta palabras. Los sentimientos de amor y el ardor nublaron el entorno. Aún no se ganaban el título de amantes y no querían esperar más.

El camino estaba invadidode eternidad, y su voz… No era capaz de escucharlo sin humedecer su intimidad. “No hables
pensaba ella solo quiero llegar”.

En la habitación se complicó el inicio. El coordinado interior demandaba ser arrancado del cuerpo, pero ella pidió ternura; un inicio sutil, sublimado por velas aromáticas y pétalos de rosa en la cama.

Quería todo: ternura, chocolate fundido, caricias, aceite tibio y, sobremanera,deseaba su amor penetrando su cuerpo, su alma, su vida, mientras soñaba que sería eterno.

Cambiaron el breve diálogo por besos de intensidad. Luego él desabotonó su blusa, y el aroma a jazmín los invitó a tumbarse sobre los restos de rosas que decoraban la pureza de la cama. El pantalón se perdió sin que se dieran cuenta. El resto…también.

Mientras altiva y cálida se acomodaba de perfil, él se mantuvo tras ella besando su espalda, su cuello y el costado de su seno.

Sentía que explotaba. No pudo contenerse. Se abalanzó sobre él, y sentada en sus piernas inclinó su ardiente silueta sobre su rostro para besarlo. Sintió deseos de llorar, pero no podía permitirse desperdiciar el escaso tiempo en que coincidieron y se concedieron.

Con sus piernas como tijera apretó el asta de fuego de su hombre y, delicadamente, siguió besando su cuello, su torso, el costado de su cadera, mientras se deslizaba hasta la gloria.

Como cóncavo y convexo embonaron en un candente momento al unir sus cuerpos. Los pensamientos se alejaron de la razón. Los gemidos, la humedad, el sudor y el sabor de la piel se situaron en la mayor de las jerarquías.

Ambos consumaron el rictus del placer con la intensidad indescriptible de quien saborea lo más delicioso de la vida.

Ella ,extasiada, se recargó sobre él. Sus manos masculinas y llenas de ternura continuaban recorriendo el cuerpo curvilíneo con satisfacción. Fijaron su mirada unos segundos, se besaron,y ella por fin lloró.

 

 Él la acercó a su pecho.“Eres muy importante para mí” susurró con virilidad—. Luego le besó el cabello. Ella no pudo hablar. En silencio deseaba eternizar el momento y poder expresar en voz alta: “¿Por qué no te quedaste conmigo?”.


Por Erenda Luna


A mi salud

Después de dos días de exponer su cuerpo al sol, se dibuja el bikini por el contraste del bronceado y el color trigueño de su piel.


Desúbito, sintió la necesidad de releer el correo que le envió su admirador secreto:

“Al ver tu fotografía, me surge la necesidad enorme de tocarme a tu salud. No me pasaba desde que era un adolescente, y hoy,simplemente, no puedo detenerme, al grado de que no seguiré escribiendo por el momento... Necesito desahogar mis ganas... ¿Te molesta que me masturbe pensando en ti? ¿Alguna vez te has estimulado a ti misma mientras piensas que unas manos ajenas se apoderan de ti?”.

La primera vez que leyó estas líneas sintió rabia.“Odio ser la muñeca inflable de cualquier patán. Lo eliminaré de mis contactos. Es un idiota o, por lo menos, un ebrio. ¿Cómo se atreve a ser tan vulgar?”. Ahora, al leerlo dos días después, ya no le resultó ofensivo. Incluso, le pareció bastante excitante.

Ya casi adulta, se enteró de que los hombres pensaban en alguna mujer atractiva para poder realizar su tarea de autoservicio, y cercade los 20 años, se cuestionó si alguien alguna vez podría haber pensado en ella. Ahora lo sabía. Era un hecho.

Al día siguiente, no se animaba a responderle o a eliminarlo de sus contactos. Se preguntaba si tendría la habilidad de manipularse a sí misma y fantasear para excitarse, como es lo normal para el sexo masculino. Estuvo consciente en todo momento de lo ajustado de su pantalón. Incluso, mientras conducía, y ante los desperfectos de la calle, sentía la fricción de la ropa interior en su piel y algo de placer. Casi al llegar a su casa, no pudo evitar colocar una de sus manos sobre su intimidad cubierta por su ropa, y comenzó a gozar la sensación.

Al llegar a su casa, revisó nuevamente el correo. Buscó la fotografía del sujeto que había escrito tan dulces soeces, y su vista se extinguió. Con la imagen totalmente clara en su mente, se volvió a su habitación, aseguró la puerta, y las letras del correo pasaban por su cabeza una y otra vez: con voz, en texto, desnudas y ardientes. Inició el
self-service. Su cuerpo estaba tibio, probablemente por el bronceado. En cuestión de minutos, pudo probar su sudor. Era como un volcán a punto de erupcionar, y en ese momento, la foto se hizo presente. Ahora sin lentes oscuros y en tercera dimensión. Imaginó que tenía entre sus piernas las manos del autor de la erótica misiva, que leyó previamente en su laptop, y, esta vez, más que ofendida se sentía deseada y deseosa de tenerlo junto a ella, tan dentro como fuera posible. El elixir brotaba de su ser. Culminó con un sonido dulce de placer casi inaudible que disfrutó de manera múltiple. Luego se relajo plácidamente.

Estuvo unos minutos en su cama, viendo el techo y pensando en lo que acababa de suceder. ¡Tantos años reprimidos! ¿Por qué la educación de las mujeres es tan distinta a la de los hombres? Luego se levantó, se vistió y se dirigió directamente a la computadora a responder el correo:


Si te excita una fotografía, deberías saber que puedo ser mucho más efectiva si estuvieras a mi lado; no tendrías que recurrir a satisfacciones de púber. Además, te encantaría ver el dibujo del bikini que me delineó el sol. Espero verte pronto... Besos”.

 

Por Erenda Luna


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